Jornada de GozoAsí podemos calificar el resultado del encuentro Lasaliano celebrado el
18 de Noviembre de 2001 para conmemorar el LXXV aniversario de la apertura
del Colegio La Salle San Gumersindo. Fue abundante la simiente sembrada
por los Hermanos de Las Escuelas Cristianas en los campos de Consuegra.
Son muchos los brotes que cada primavera , aún en ausencia de sus cultivadores,
renacen sobre la tierra fértil abonada por los Hermanos. Es grande su huella
en Consuegra. Tal vez por ello fueron muchas las voces que se dejaron oír
animando a la conmemoración de tan gran acontecimiento. ”Hay que hacer algo,
tenéis que hacer algo” era la voz tantas veces repetida. Si pero...¿quién?
Ya no existen Los Hermanos ni la asociación de Antiguos Alumnos.
El colegio se rige ahora por distintas normativas. Ni tan siquiera se dispone
de sede para reunirse.....pero “hay que hacer algo”. Ante esta insistencia,
Santiago Merino Lumbreras; un antiguo alumno que siempre permaneció vinculado
al colegio a través de la asociación de padres y de la Cofradía de Ntra.
Sra. De la Esperanza recogió la llamada de estas voces disponiéndose a encauzarlas
y tras llamar a algunas puertas, que solo fueron entreabiertas , nos convoco
a un reducido grupo de ex -alumnos para ver la posibilidad de poner en marcha
“aquel algo” que se reclamaba, eligiendo como sede la sala de juntas del
Stmo. Cristo. Y a los pies de nuestro Patrón encomendamos el éxito del proyecto.
Se amplió ese pequeño grupo inicial y se decidió sin dilación ponerse a
trabajar para desarrollar la idea. Tras numerosas gestiones, contactos telefónicos,
visitas y consultas, se fijó la fecha del 18 de Noviembre y los actos que
debían llenar ese encuentro, siempre bajo la premisa de aquellos días festivos
de nuestro colegio; comienzo con la Santa Misa, asamblea general en el salón
de actos y almuerzo de fraternidad. Se creó la comisión de honor que debería
presidir la jornada Lasaliana, eligiendo a aquellas personas o instituciones
que por haber estado siempre vinculadas al colegio en sus mas variados aspectos
merecían en justicia tal distinción.
Doña Esperanza Martínez Aguilar, actual directora del centro, abría las puertas del colegio y la sala de dirección en la que tendría lugar la recepción de la comisión de honor, autoridades y representación de los distintos colegios de La Salle que tenían previamente anunciada su visita.
En la puerta principal,
bajo la gran pancarta que anunciaba el acontecimiento, se formaban numerosos
grupos de ex –alumnos que llegaba de Valencia, de Plasencia, de Navarra,
Zaragoza, Madrid, Villarrubia de los Ojos, Madridejos ,Consuegra....Escena
de sorpresa, abrazos, recuerdos y algunas lágrimas emocionadas s e derramaban
incapaces de ser contenidas. Y se oían estrofas de “La Pedrada”¿Somos los
hombres de hoy aquellos niños de ayer?...Y se recordaban las fábulas de
Iriarte o Samaniego o los cuadernos de caligrafía. Llegaban a la vez numeroso
Hermanos procedentes de Griñón, de Jerez de la Frontera, Talavera de la
Reina, Madrid, Corral de Almaguer...y dos Hermanos entrañables, presencia
viva en la institución Lasaliana, frutos directos, con Antonio Barba Barba
, del vivero vocacional del Colegio, hermanos Emilio Albacete Pérez-Olivares
y Eugenio López Jiménez. Y junto a ellos otros Hermanos, hoy secularizados,
como Crisólogo, Auxencio, Gonzalo, Mariano Moraleda, Aurelio Labajo, etc..
cuyo paso por Consuegra les sigue siendo familiar, y que hoy, desde su nueva
condición , también han querido vivir esta jornada de gozo.
Entre tanto, la Iglesia de San Juan, elegida por su mayor capacidad para
la celebración de la Eucaristía, se iba llenando de antiguos alumnos, familiares
y simpatizantes, rebosantes de ilusión y nostalgia al contemplar de la imagen
de San Juan Bautista de La Salle y su sagrada reliquia que ocupaban un lugar
destacado en el altar mayor, con el fondo de los estandartes de las cofradías
de Esclavos del Santísimo Cristo y Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén
y Ntra. Sra. De la Esperanza, fundadas en 1949 y 1955 en el seno del propio
colegio de Consuegra. Los miembros de la comisión de honor, acompañados
de la actual directora del colegio, ocupaban la presidencia, y un nutrido
grupo de hermanos, algunos revestidos con el hábito de la congregación,
se situaban en el prebisterio , formando una estampa imborrable en el recuerdo
que ponía un nudo en las gargantas.El magnifico fondo musical del coro Parroquial,
cuyas voces de varón corresponden en su mayoría a antiguos alumnos, abría
la liturgia de la Santa Misa que, presidida por Don Jesús Martín-Tesorero,
cura párroco, fue concelebrada por los sacerdotes Don José Jiménez Nieto,
Don Ángel Moraleda Romeral y Don José Sotomayor, semillas sacerdotales que
brotaron igualmente en el vivero lasaliano-consaburense, o vinculadas a
él.Quien estas líneas viene relatando tuvo el honor de ser designado por
la comisión para dirigir las palabras de salutación y despedida de la Eucaristía,
y a solicitud de la misma
comisión
destaco algunos párrafos:”Hoy al cabo de 75 años, nos reunimos aquí quienes
vivimos unas partes de nuestras vida en ese colegio y que vimos con enorme
pena cerrarse sus aulas y marcharse los Hermanos. Aquí todo de nuevo, alumnos
y maestros, hermanos y compañeros, queremos celebrar una labor que nos ayudó
a todos y que sobre todo , sirvió para que varias generaciones de consaburenses
alcanzáramos conocimientos y formas de ver la vida y la educación desde
un punto de vista religioso abierto y participativo ,porque el colegio,
los hermanos, formaron parte de la vida de nuestro pueblo durante 44 años.
Y ese bagaje que ni podemos ni queremos olvidar porque os recordamos como
unos alfareros de oro que supisteis moldear nuestras vidas proyectándolas
hacia el bien a través del ejemplo de vuestras vidas, de vuestra disciplina
y de vuestro respeto y enseñanza”. Las lecturas del día estuvieron a cargo
del Rvdo. Hermano Felipe Merino y del ex –alumno Ángel Biezma Verbo. Digna
de recordar es la Homilía pronunciada por Sr. Cura Párroco, de brillante
y profundo contenido, animando a los congregados a la reflexión desde la
nostalgia del recuerdo y la gratitud por la enseñanza recibida, para poner
en práctica aquella doctrina al servicio de la Iglesia de hoy. Su amén de
un ciclo, de una vida que termina, y sus repetidos y entusiastas aleluyas,
que han de seguir el amén para abrir una nueva vida, son recuerdo aún por
su hondo significado. Las peticiones fueron leídas por los actuales alumnos
Marta Prieto Santaolalla, Sara Alcázar Sánchez, David Rodríguez Borja y
David Brunete Rodríguez, todos ellos a su vez hijos de antiguos alumnos
de La Salle. Portaron las ofrendas, con gran carga emotiva quienes fueron
alumnos fundadores del curso 1926-27: Rufo Quijorna Miguel, Teófilo Fernández-Layos
Verbo, Alfonso Moreno Romeral y Francisco Carabaño Martín-Benito, en cuyas
bandejas se ofrecían las medallas correspondientes a la congregación del
Niño Jesús, congregación de La Inmaculada y cofradías de la Entrada Triunfal
de Jesús en Jerusalén y Stma. Virgen de la Esperanza, así como de la cofradía
de Esclavos del Stmo. Cristo. Estas ultimas, en permanente crecimiento.
Siguen recordándonos la presencia lasaliana en los desfiles procesionales
de Semana Santa. Otra bandeja portaba el libro “Vida y obra del fundador”y
diversos detalles como cuadernos de caligrafía, vales que premiaban el buen
comportamiento, cuaderno de notas de Editorial Bruño, una estampa de las
cuatro fotografías de los Hermanos cuyos restos reposan el Cripta de Santa
Maria, así como el libro de su vida, obra y martirio, escrito por Aurelio
Labajo Pelló, antiguo alumno titulado “Dieron su vida en silencio”. In memoriam,
hermanos Teodosio Rafael, Eustaquio Luis, Carlos Jorge y Felipe José. Para
finalizar la Santa Misa de nuevo tomaba la palabra quien estas líneas os
dedica para agradecer la presencia de todos, rememorando aquellas misas
que tenían lugar en la Iglesia de Santa Maria, que acogieron tanta fé y
tanta entrega,
finalizando
con el siguiente párrafo:“Y a vosotros , hermanos de La Salle, no olvidéis
nunca a Consuegra, porque aquí permanece lo mejor de vuestro ideario. La
fé en Dios, el amor a Maria, y el saber que la entrega a los demás no se
paga con nada. Solamente con amor.” Seguidamente, conforme se había anunciado,
se dio a besar a todos los fieles la sagrada reliquia del fundador de manos
del hermano Álvaro ( hoy Luis Aguilar) , pudiendo asegurar que no quedaba
un alma sin rendir ese tributo de devoción, mientras se interpretaba el
himno de San Juan Bautista de La Salle por el coro parroquial, reforzado
en esta ocasión por Jesús Hernández Novillo y José Borrel García, músicos
aún en activo que iniciaron su andadura musical a principios de Leo años
50 con la orquesta La Salle.
Una mesa informativa, en la que podían adquirirse insignias y diversos
detalles, era atendida por Domingo Verbo Verbo, Julio García Ortiz y Rafael
Galán Pérez, a la entrada del salón de actos , que registró un gran lleno.
El escenario, que tantos recuerdos nos traía, era presidido por la comisión
de honor: Doña Esperanza Martínez ,como actual directora, don Francisco
de la Poza como jefe de estudios y a la vez primer director tras la ausencia
de la comunidad lasaliana, y el antiguo alumno Vicente Merino González,
quien como presentador inició la asamblea pronunciando un brillante discurso
tan cargado de recuerdos y sentimientos que hubo que ser interrumpido en
numerosas ocasiones para recibir los aplausos de los congregados o para
enjugar las lagrimas que ahogaban su voz perfecta de locutor profesional.
Han pasado varios días cuando escribo estas líneas y aun perdura el eco
de tu hermosa disertación por la sencillez de tu exposición y la sinceridad
de tus recuerdos. En nombre de todos los reunidos me permito decirte desde
estas paginas , gracias Tito. Siguió en el uso de la palabra, don Francisco
de la Poza, explicando como fueron los difíciles momentos de la transacción
que hubo de asumir en una etapa cargada de grandes dificultades, en las
que no obstante se llevaron a cabo diversas obras de ampliación hasta conseguirse
las nueve aulas de las que ahora dispone el edificio para integrarse en
el nuevo sistema educativo, formando junto con los colegios Stmo. Cristo
y Fray Juan Cobola agrupación escolar denominada Stmo. Cristo de la Vera
Cruz. A continuación tomo la palabra el Rvdo. Hermano Jesús Juárez Gonzalo,
visitador del distrito de Madrid, reconociendo el gesto de agradecimiento
de Consuegra hacia la comunidad lasaliana, puesto de manifiesto en el día
de hoy, y el acierto de recoger en la programación los acontecimientos que
tienen lugar en el presente año, como son el 350 aniversario del nacimiento
de San Juan Bautista de la Salle, el centenario de su canonización, 50 aniversario
de su proclamación como patrono de los educadores cristianos y las bodas
de diamante de la fundación en Consuegra.
Informó de los acontecimientos de la Orden durante estos años de ausencia,
para finalmente dejar entreabierta la puerta d la esperanza al citar las
palabras de S.S. Juan pablo II dirigidas el Rvdo. Hermano superior general:”
Tenéis una gran historia que contar y también tenéis delante una gran historia
que construir”.Palabras que por su positiva interpretación fueron acogidas
por los asistentes con una fuerte ovación. Cerró el acto don Gumersindo
Quijorna del Álamo, quien visiblemente emocionado como ex –alumno, agradeció
el esfuerzo de la comisión organizadora por haber posibilitado este encuentro,
haciendo un breve recorrido plagado de recuerdos de su paso por el centro
y por el aspirantado de Griñón. En su intervención destaco la importancia
de la educación mediante la disciplina y el comportamiento que tanto se
valoraba en el colegio de La Salle, con cuyos valores nos supieron poner
en la vida. Finalizó su intervención brindando la colaboración necesaria
“...para que, si podemos empezar una nueva relación , no se quede en la
utopía y seamos capaces de llegar a nuevas formulas.” Finalmente el propio
Sr. Alcalde, en representación de todos los antiguos alumnos, hizo entrega
el hermano visitador de un pergamino por el que se distingue a la Institución
lasaliana con el título de “Alfareros de oro” en reconocimiento a su labor
educativa a desplegada en Consuegra a lo largo de 44 años de profunda dedicación
a la enseñanza en nuestra Ciudad. Durante el acto asambleario se leyeron
numerosas adhesiones recibidas en los últimos días, misivas cargadas de
nostalgia y ánimo como fueron las de Rvdo. Hermano Álvaro Rodríguez Echevarria,
superior general , quien desde Roma nos dirigía un atento escrito de adhesión
que finalizaba con “ ...mi saludo y mis mejores deseos para los miembros
de la comisión que preparan este acontecimiento y para todos los asistentes
a los actos del día 18. Les encomiendo a todos ante las reliquias de San
Juan Bautista de La Salle, cuyo tercer centenario de su nacimiento celebramos
este año”. Desde la asociación de Agüimes (Canaria) nos daban ánimos para
conseguir la vuelta de la comunidad lasaliana a Consuegra. Desde la residencia
La Salle, de Granada, el hermano Braulio de María, compañero que fue del
hermano Tarsicio durante su etapa como director de nuestro colegio, nos
remitía su felicitación y adhesión, como igualmente lo hacia el hermano
Miguel de María, director en los años 50, recordándonos desde el colegio
Inmaculada Concepción de Andujar (Jaén). Don Clemente Romero Fernández,
antiguo alumno, remitía su felicitación desde (Quijorna (Madrid). Don José
Fernándo Díaz-Cordovés Udaeta, designado por la comisión organizadora miembro
de la comisión de honor en la actualidad del patronato-fundición Díaz-Cordovés,
remitía atenta carta excusando su ausencia y desde la distancia se sumaba
a esta jornada de encuentro.
Cerca de 300 comensales llenaban los salones Venecia para finalizar la
jornada fundidos todos con todos en un abrazo que abarcaba una trayectoria
de 75 años. Ex – alumnos de diversas promociones con sus esposas , numerosos
simpatizantes, hermanos de todas las edades y diversas procedencias, representantes
de las AMPA de Corral de Almaguer y colegio Stmo. Cristo de Consuegra, familias
enteras,
degustaban
a la vez ese otro manjar exquisito de la amistad vivida desde la niñez Fue
el epilogo digno de una jornada inolvidable que se cerró con la entrega
al hermano Victoriano García , de un diploma de la Cofradía de esclavos
del Stmo. Cristo por parte de su hermano mayor, Alejandro del Álamo de la
Cruz, y de una placa de recuerdo y homenaje que el hermano mayor de la cofradía
de Ntra. Sra. De la Esperanza, Santiago Merino Lumbreras, entregó al hermano
Álvaro de Jesús , su fundador. Don Francisco Domínguez Tendero, con su reconocida
elocuencia, recordó algunos pasajes dela historia lasaliana de Consuegra
y ofreció al director del noviado de Griñón una vistosa caja que contenía
una variada muestra de la flora de nuestros campos, con el ruego de que
depositaran junto a las tumbas de los hermanos Andrés Hibernón, Tarsicio
de Jesús y Feliz Bernardo, y una vez secas se conviertan en las cenizas
con que ungir la frente los novicios en la próxima celebración del miércoles
de ceniza, ofrecimiento que fue acogido por todos con una cerrada ovación.
Sería otro popular ex –alumno Enrique Antonio Montoya Heredia, aquel “Pirri”
que a principio de los años 50 formaba parte del elenco de “los chavalillos
de Consuegra”quien pusiera su alegre nota mediante unos fandangos creados
para la ocasión, escuchando una sonora ovación, que precedió a la entrega
de diplomas-recuerdo, barras de regaliz Zara y una estampa del hermano Andrés
Hibernón para todos los asistentes que recibían su obsequio con renovada
ilusión. La emoción encauzaba la cascada interminable de recuerdos que discurrían
por todas las mentes. Reinó la amistad, el agradecimiento y la alegría,
reinó el espirito lasaliano.